Reto Holístico – Autoterapia
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EN EL DÍA DE LA MADRE… ¡TODO SE PERDONA!
En México 🇲🇽 se toma muy en serio el día de la madre, tanto que se frena el país y te perdonan todo, si llegas tarde, si no pudiste asistir a algo y todo lo que te pueda suceder en ese día. Ninguna madre puede cocinar en su día, sería como no reconocer el esfuerzo de toda una vida y haber sido el canal por el que estás en este mundo.
Sin madres no habría familias y viceversa, algo que no debemos olvidar en el complicado proceso de perdonar los errores que cometieron nuestros padres (como todo humano los comete), para dedicarnos a hacerles la vida un poco menos dolorosa, en sus últimos momentos frente a una realidad, que se complica cada día un poco más.
Pero a no desesperarse, desde la perspectiva de Carl Jung la dificultad para perdonar a los padres no se debe a una incapacidad moral o a una maldad demoníaca, sino a un profundo mecanismo psicológico donde la Sombra y el Ánima/Ánimus (la mujer interior del varón y el varón interior de la mujer) permanecen proyectados en ellos.
El verdadero perdón es difícil, casi imposible, porque implica integrar esas proyecciones, lo que significa reconocer que las heridas de la infancia siguen vivas y, en cierto modo, somos parte de esa dinámica destructiva al no haber “individuado” (separado nuestra identidad) de ellos. Aquí está la relación detallada entre estos conceptos:
1. La Sombra y el Renacimiento del Trauma
La sombra junguiana contiene todo lo que hemos reprimido, incluyendo el dolor, la rabia, la debilidad y la inseguridad que aprendimos de nuestros padres. Al no perdonar, la persona mantiene a sus padres como los “villanos” absolutos. Esto es una proyección de nuestra propia ira y dolor (sombra) que no queremos enfrentar directamente.
La resistencia al perdón
Perdonar se siente como una traición al “yo herido”, pues se percibe que si dejamos de odiar, el daño que hicieron desaparece, lo cual es inaceptable para el ego (Jung, 1981). Por su parte, el Ánima/Ánimus: La Imagen Interior del “Otro” (el femenino interior en el hombre y el masculino interior en la mujer), son los puentes hacia el inconsciente y suelen estar modelados por la primera relación con los padres. Un hijo o hija puede haber internalizado una imagen distorsionada de su madre o padre, convirtiéndola en su ánima/ánimus. Si el padre fue un alcohólico violento, por ejemplo, el ánimus/ánima de la persona será una figura interna crítica, exigente o destructiva.
No perdonar indica que el Ánima/Ánimus aún no ha sido separado de la figura real del padre/madre. Se sigue buscando, internamente, que ese padre/madre “se corrija”, lo que genera una dependencia emocional que impide el cierre.
Pero: ¿Por qué el perdón es casi imposible bajo este esquema?
Entre muchas otras cosas, por la búsqueda de Justicia (La Sombra inmadura). La persona atrapada en la falta de perdón cree que perdonar es igual a “dejar ir” al culpable sin consecuencias. La sombra se niega a aceptar que la justicia no vendrá de los padres. Al proyectar la ira, no vemos que mantener ese rencor nos encadena a la misma dinámica tóxica. El trabajo de sombra implica reconocer que esa rabia ya no es solo por lo que ellos hicieron, sino por cómo seguimos permitiendo que nos afecte hoy.
Perdonar a unos padres “desastrosos”, requiere desmantelar la imagen de los padres (tanto la buena como la mala) y verlos como humanos imperfectos. Esto es doloroso porque implica enfrentar el duelo por los padres que nunca tuvimos.
Cómo superar estas ataduras, según la psicología junguiana
1. Retirar la proyección: Aceptar que la ira y el dolor son nuestros y no de ellos. Esto no es justificar el abuso, sino adueñarnos de nuestra capacidad de sanar.
2. Integrar la sombra: Reconocer nuestros propios aspectos “sombra” que han surgido como defensa de ese abuso (rabia, frialdad, o incluso rasgos heredados de ellos).
3. Individuación: Separar la propia identidad de la historia familiar. El perdón, en este contexto, no es una reconciliación, sino la liberación emocional de la necesidad de que ellos cambien.
La Sombra Familiar: El sótano oscuro y apestoso de la herencia…
Para Jung, la familia no es solo un grupo de individuos, sino un campo psíquico compartido. La Sombra Familiar es el conjunto de todos los elementos (emociones, traumas, deseos o rasgos de carácter) que la familia ha considerado “inaceptables” o vergonzosos y que, por lo tanto, han sido reprimidos y ocultados del “personaje” público de la familia.
Jung observó que los hijos suelen vivir y actuar lo que los padres han reprimido. Si un padre reprime su agresividad bajo una máscara de excesiva bondad, es muy probable que el hijo desarrolle una sombra cargada de esa violencia no expresada. A esto se le llama a veces “la vida no vivida de los padres”, que cae como una carga sobre los hijos (Jung, 1981).
La sombra familiar se alimenta de lo que no se habla: suicidios, quiebras financieras, infidelidades, adicciones o crímenes. Aunque no se mencionen verbalmente, Jung sostenía que estos elementos crean una atmósfera psíquica que el niño absorbe. El niño “siente” la sombra aunque no conozca los hechos, lo que genera una ansiedad inexplicable o sentimientos de culpa que no le pertenecen.
A menudo, la sombra familiar se proyecta en un solo miembro del clan (la “oveja negra”). Esta persona carga con toda la patología del sistema familiar, permitiendo que el resto de los miembros sigan creyéndose “funcionales” o “buenos”. Al atacar o rechazar a este miembro, la familia está, en realidad, atacando su propia sombra proyectada.
El perdón a los padres, se complica aquí porque la sombra familiar genera una lealtad invisible. La persona puede sentirse culpable si intenta ser feliz o exitosa cuando la sombra familiar está marcada por el fracaso o la tragedia. Salir de ahí se siente como una traición al sistema.
¿Cómo se “sana” esto?
Desde este enfoque, la sanación no viene de un experimento de laboratorio, sino de hacer consciente lo inconsciente: Identificar qué rasgos de mis padres estoy “actuando” yo de forma automática y que el “desastre” de los padres a menudo es la manifestación de una sombra que ellos mismos heredaron y no pudieron procesar.
Pero aquí no cabe ninguna crítica científica, porque citando a Popper, el hecho de que este método no sea falsable no le quita potencia como herramienta de “redención personal” (Popper, 2002).
Al final, el objetivo de Jung nunca fue la “verdad científica”, sino la integridad de la psique, lo cual logró sobradamente al convertirse en el terapeuta más exitoso, conocido y respetado de toda Europa.
En esta Clase Magistral del sábado: “LA PSICOLOGÍA PROFUNDA DE JUNG EN TU VIDA COTIDIANA”, vamos a tratar este tema también; y con eso alcanza:
“Porque aquello de lo que te haces consciente… termina transformándote” (Jung, 1981).
INSCRÍBETE: https://libreconcienciacd.systeme.io/jung
Referencias
Jung, C. G. (1981). Aion: Investigaciones sobre la fenomenología del sí mismo (R. F. C. Hull, Trad.). Editorial Trotta.
Popper, K. (2002). La lógica de la investigación científica (J. F. K. Popper, Ed.). Editorial Tecnos.
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