¿Te has dado cuenta que aún sabiendo y sintiendo en el momento que algo no está bien, que eso que estás por hacer te hará daño, aún así, lo haces?

A todos, creo, nos ha sucedido que suplicamos o luchamos porque alguien no se vaya de nuestra vida, sabiendo que lo mejor es dejarlo/a ir. Hemos insistido muchas veces en permanecer en trabajos, relaciones, actividades, grupos que el corazón dice: “ya no”, “sal de ahí”, pero seguimos intentando.

Es necesario en esos momentos aceptar que las sensaciones que te hacen querer continuar son parte de tus condicionamientos, construidos a lo largo de muchos años, y la simple idea de soltar o cambiar te pone demasiado incómodo, aunque sabes es lo correcto.

Aprende a seguir a tu intuición, esa voz que te dice: “ya no sigas”, “ve por esto o aquello” aunque lo más fácil sea actuar como siempre lo has hecho.

No esperes que las sensaciones de miedo, rabia, angustia desaparezcan, no, ahí estarán, se trata de verlas, decirte que es parte de tu condicionamiento y ser capaz de no guiarte por ellas.

Aprende a leerte, aprende a sentirte de nuevo, para saber qué necesitas para mantenerte conectado/a, para mantenerte en ese estado en que puedes gestionar tu realidad.